LA PAZ ES POSIBLE.

Una MENTE ILUMINADA percibe por CONCEPTOS y no se deja llevar por elloos.
Un CORAZÓN ILUMINADO percibe por SENTIMIENTOS, y no se deja llevar por ellos.
Un FÍSICO ILUMINADO, percibe por SENSACIONES, y no se deja llevar por ellas:
Y NO DEJARSE LLEVAR es distinto a no hacer algo por MEJORAR NUESTRO MUNDO como realidad más cercana... ¿POR DÓNDE QUIERES EMPEZAR? (Isaac Fdez. de la Villa)...
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domingo, 2 de octubre de 2011

EL POR QUÉ DE LA MONOTONÍA



Cuando las cosas aparentan salir de nuestro control, nos adaptamos. La capacidad de adaptación nos capacita para afrontar y superar los sufrimientos y también inhibe nuestras alegrías.

Es nuestro primer día de trabajo, que logramos encontrar pero realmente no es nuestra vocación, aunque esto no lo sabemos, reconocemos que tendremos un sueldo y reconocimientos por nuestra labor. Un pellizco en el estomago se mezcla con el Sentimiento de haber llegado a una meta ansiada desde hace muchos años. Nos sentimos alegres, dichosos, eufóricos. La felicidad es nuestra compañera. Todo es perfecto. Pero pasa el tiempo y todo se transforma en monotonía.
Nuestra capacidad de adaptación apaciguó nuestros estados de exaltación inicial, disminuyéndolos hasta finalmente sentirnos como antes de lograr la meta; quizá con mayor ocupación y disposición económica, pero con el mismo sentimiento de insustancialidad hacia la vida.

El Buscador sabe, que alcanzar metas de ámbito material proporciona fuertes Sentimientos, pero estos Sentimientos pronto serán compensados hacia el equilibrio, por el proceso de adaptación Sentimental, que funciona igualmente contra el sufrimiento.

Ocurre una desgracia y nos sentimos desmayar porque nuestro cuerpo no es capaz de asimilar tal cantidad de dolor. Una vez apaciguado los altos niveles de angustia, comienza la etapa de duelo, donde con tiempo, el dolor menguará hasta que todo vuelve a una calma relativa.
Notemos que la palabra duelo, aparte de hacer referencia al dolor, significa enfrentamiento, combate, pelea. Cuando nos encontramos en tiempos de duelo, nuestra adaptación Sentimental batalla contra el dolor activando los mecanismos internos que lo apacigüen.

El Buscador en sus indagaciones comprende como funcionan los mecanismos que da realidad a frase: “El tiempo lo cura todo”.

No identificarse con lo que es agradable ni identificarse con lo que es desagradable; no mirar a lo que es placentero ni a lo que es displacentero, porque en ambos lados hay dolor.
(Buda)

¿Por qué en ambos lados hay dolor y debe ser corregido?... Porque ambos lados son la misma cosa, son polaridad, nos desvían del equilibrio evolutivo, independiente a; que siendo seres humanos y por intervención de nuestros deseos, tengamos preferencias hacia un lado más que hacia el otro. 

Isaac Fernández de la Villa.

martes, 24 de mayo de 2011

EL OSO Y EL ORO.

Estaba el oso sentado bajo un árbol masticando una jugosa rama de bambú. Su apacible vida era perfecta, no le faltaba que comer, no le faltaba donde dormir, y tenía algunos buenos amigos. Todo estuvo bien hasta que encontró una piedra brillante, era oro.
Él no sabía lo que era el oro, pero le atrajo su brillo. Y mientras lo observaba un rato para luego tirarlo y seguir pescando en el río, llegó un cuervo.
-¡Oro! -dijo sorprendido.
- ¿Oro?... -preguntó el oso.
– Sí, eso es oro… Por él he visto a los hombres matarse unos a otros, engañarse, mentirse, traicionarse, esclavizarse, cambiarlo por papeles de colores con los que poder comprar alcohol, drogas, placeres sexuales, y un sin fin de cosas inútiles... ¡El oro es valioso! –concluyó.
El oso creyó que la fortuna había venido a su encuentro. ¡Tenía oro!, algo más valioso incluso que la vida humana. Pero al instante pensó; que si los humanos se mataban por él, ¿qué no harían si veían a un oso con oro?... Y sintió miedo, y miró a los alrededores mientras escondía el oro con sus manos apretándolo contra su pecho…
Y miró al cuervo…

-¿No le dirás a nadie que tengo oro, verdad?
- No -dijo el cuervo, que inmediatamente se marchó volando.
Pronto vinieron a verle varios animales para preguntarles por el oro. Ya les había contado el cuervo.
El oso se sintió sorprendido pronto por el creciente interés que todos sentían por él. Incluido animales que siempre lo habían humillado querían ser su amigo…El oro le había traído nuevas amistades, y se sentía amado y querido… Pero ya no logró dormir como antes, para convertirse en aquel año, en el único oso del bosque que no pudo invernar, pues quedó alerta vigilando su preciado trozo de oro.
Cuando todos los osos despertaron, él, desvelado y sin fuerzas, seguía temeroso a perder el oro, para ser su mayor preocupación mientras los demás osos, seguían con sus vidas como si nada, en paz, pescando salmones, rascándose los pelajes en las cortezas de los árboles, paseando por el bosque olfateando.
Un día, el cuervo lo visitó de nuevo.
-¿Cómo te va la vida?... Ummmm… Ya no te veo sonreír ni descansar… Pero claro, con ese trozo de oro, ¿qué importa un poco de desvelo?, ¿no?... Aunque…, quizá puedas estar más tranquilo si yo te lo guardo…, así no tendrías que preocuparte tanto por él.
El oso miró su trozo de oro, y sintió que por él, su vida se había convertido en un infierno.
- ¿Me lo guardarías?...
- Pues claro, para eso están los amigos.
- Tómalo entonces…
En ese momento, unos cazadores vieron al oso.
- ¡Mira!, qué gran oso... Estupendo para una alfombra…
Ya lo tenían en la mira, cuando justo antes de disparar vieron que le entregaban algo brillante al cuervo.
- ¡Es oro!... –gritó uno muy sorprendido.
El cuervo se elevó con el metal “precioso”. Inmediatamente los cazadores le apuntaron en pleno vuelo y le dispararon antes que se alejase del alcance de sus armas.
El oso, oyendo los disparos se marchó rápidamente. Mirando atrás, vio cómo el cuervo caía con su tesoro. Y mientras corría, se lamentó de habérselo entregado, pues lo creía más valioso que la vida humana.
Lo que nunca supo, es que al entregarle el oro a un cuervo, además de haber salvado su vida, había hecho más importante a un pájaro considerado por el hombre de mal agüero, que a un oso; pues fue a éste, al que prefirieron dispararle antes que a él. Porque llevaba tan sólo, un trozo de oro, que no deja de ser una piedra… y que por muchas características especiales que a ella le atribuyesen, nunca debería valer más que una vida humana. 

Isaac Fernández de la Villa.