LA PAZ ES POSIBLE.

Una MENTE ILUMINADA percibe por CONCEPTOS y no se deja llevar por elloos.
Un CORAZÓN ILUMINADO percibe por SENTIMIENTOS, y no se deja llevar por ellos.
Un FÍSICO ILUMINADO, percibe por SENSACIONES, y no se deja llevar por ellas:
Y NO DEJARSE LLEVAR es distinto a no hacer algo por MEJORAR NUESTRO MUNDO como realidad más cercana... ¿POR DÓNDE QUIERES EMPEZAR? (Isaac Fdez. de la Villa)...
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miércoles, 20 de febrero de 2013

LA VERDADERA NEGACIÓN: J. KRISHNAMURTI

Sobre la Verdadera Negación, por Jiddu Krishnamurti

 MAESTRO DE ESCUELA: En una de sus pláticas a los niños usted dijo que cuando surge un problema uno debe resolverlo de inmediato. ¿Cómo ha de hacerse eso?

KRISHNAMURTI: Para resolver un problema inmediatamente, usted tiene que comprender el problema. ¿Es la comprensión de un problema una cuestión de tiempo o es cosa de percepción intensa, de intensidad en el ver? Digamos que yo tengo un problema, que soy vanidoso. Es un problema para mí en el sentido de que crea un conflicto, una contradicción dentro de mí. Es verdad que soy vanidoso y también es cierto que no quiero serlo. Primeramente debo entender el hecho de que soy vanidoso. Tengo que vivir con ese hecho. Debo no sólo estar intensamente atento al hecho, sino comprenderlo en su totalidad. Ahora bien, ¿es una cuestión de tiempo la comprensión? Puedo ver el hecho de inmediato, ¿verdad? Y la instantaneidad de la percepción. de ver, disuelve el hecho. Cuando veo una cobra, hay acción instantánea. Pero no veo la vanidad del mismo modo. Cuando veo la vanidad, o bien me gusta y por lo tanto continúo con ella, o no la quiero porque genera conflicto. Si no genera conflicto, no hay problema.


La percepción y la comprensión no pertenecen al tiempo. La percepción es cuestión de intensidad en el ver, un ver que es total.

¿Cuál es la naturaleza de ese ver algo totalmente? ¿Qué es lo que a uno le da la capacidad, la energía, la vitalidad, el impulso de encarar algo de inmediato, con toda su energía no dividida? En el momento que uno ha dividido la energía, surge el conflicto y, por lo tanto, no existe el ver, no existe la percepción de algo en su totalidad. Ahora bien, ¿qué es lo que le da la energía para hacerlo saltar cuando ve una cobra? ¿Cuáles son los mecanismos que hacen que todo el ser, orgánico y psicológico, salte sin vacilación alguna, de manera que la reacción sea inmediata? ¿Qué es lo que ha intervenido en esta inmediatez? Han intervenido varias cosas en esa acción inmediata: miedo, protección natural, los cuales deben estar presentes, el conocimiento de que la cobra es mortífera.

Ahora bien, ¿por qué no tenemos la misma acción enérgica con respecto a la disolución de la vanidad? Estoy tomando la vanidad como un ejemplo. Existen diversas causas que han contribuido a mi falta de energía. Me gusta la vanidad, el mundo se basa en ella, es el fundamento del modelo de comportamiento Social, me proporciona cierta sensación de vitalidad, cierta cualidad de dignidad, de superioridad, la impresión de que soy un poco mejor que otros. Todo esto obstruye esa energía que se necesita para disolver la vanidad. Entonces, o bien analizo todas las causas que han obstaculizado mi acción, impidiéndome disponer de la energía para encarar la vanidad, o veo el hecho de inmediato. El análisis es un proceso de tiempo, un proceso de postergación. Mientras estoy analizando, la vanidad continúa y el tiempo no va a terminar con ella. De esta manera, tengo que ver la vanidad en su totalidad, pero carezco de la energía necesaria para ver. Ahora bien, reunir la energía disipada requiere que lo haga no sólo cuando me estoy enfrentando a un problema como la vanidad, sino que debo estar acumulando energía todo el tiempo, incluso cuando no hay ningún problema. Nosotros no tenemos problemas permanentemente. Hay momentos en que no tenemos ninguno. Si en esos momentos acumulamos energía – acumular en el sentido de estar despiertos-, entonces, cuando surge el problema, podemos hacerle frente sin pasar por el proceso del análisis.

MAESTRO: Existe otra dificultad. Cuando no hay problemas ni estamos acumulando esta energía, tiene lugar cierta forma de actividad mental.

KRISHNAMURTI: Hay un desgaste de energía en la mera repetición, en reaccionar a la memoria, a la experiencia. Si observa su propia mente, verá que un suceso placentero se repite una y otra vez. Usted quiere regresar a él, quiere pensar en él, y por lo tanto el suceso adquiere cierto ímpetu. Cuando la mente está alerta, no hay disipación. ¿Es posible dejar que ese ímpetu, que ese pensamiento florezca? Esto implica no decir nunca «esto está bien o está mal», sino vivir el pensamiento hasta el final, sentir que el pensamiento puede florecer de manera que se termine por sí mismo.

¿Deberíamos abordar el problema de otro modo? Hemos estado hablando de crear una generación con una nueva cualidad de la mente. ¿Cómo lo haremos? Si yo fuera maestro aquí, éste sería mi interés fundamental, y es obvio que un buen educador lleva este interés en el corazón: producir una mente nueva, una nueva sensibilidad, un nuevo sentir hacia los árboles, el cielo, el firmamento, los ríos, crear una conciencia nueva, no la vieja conciencia refundida en un nuevo molde. Me refiero a una mente completamente nueva, no contaminada por el pasado. Si ése es mi interés, ¿cómo lo llevo a cabo?


En primer lugar, ¿se puede producir una mente nueva de tal naturaleza? No una mente que sea una continuación del pasado en un nuevo molde, sino una mente no contaminada. ¿Es eso factible, o debe el pasado continuar en el presente para ser modificado y puesto en un nuevo molde? En cuyo caso no hay nueva generación: es la vieja generación que se repite en una forma nueva. Yo creo que es posible crear una generación nueva. Y pregunto: ¿Cómo he de hacer, no sólo para experimentar esto en mí mismo, sino para expresárselo al estudiante?

Si yo veo algo experimentalmente en mí, no puedo dejar de expresárselo al estudiante. Indudablemente, no es una cuestión de yo y el otro, sino algo compartido, ¿ verdad? ¿Cómo he de producir, entonces, una mente que no esté contaminada? Usted y yo no somos recién nacidos, hemos sido contaminados por la sociedad, por el hinduismo, por la educación, por la familia, la sociedad, los periódicos. ¿Cómo nos abrimos paso a través de la contaminación? ¿Digo que ésta forma parte de mi existencia y la acepto? ¿Qué hago, señor? Aquí tenemos un problema: nuestras mentes están contaminadas. Para los de mayor edad es más difícil abrirse paso. Usted es comparativa-mente joven y el problema es descontaminar la mente. ¿Cómo ha de hacerse?

O bien es posible o no lo es. Entonces, ¿cómo ha de descubrir uno si lo es o no? Me gustaría que se metiera de lleno en esto.

¿Sabe lo que significa la palabra «negación»? ¿Qué significa negar el pasado, negar que uno es hindú? ¿Qué entiende usted por la palabra «negar»? ¿Ha negado algo alguna vez? Existe una negación verdadera y una falsa negación. La negación que obedece a un motivo es una negación falsa. Negar con un propósito, con una intención, negar con un ojo puesto en el futuro no es negar. Si yo niego algo con el fin de conseguir otra cosa, eso no es negación. Pero existe una negación que no obedece a un motivo. Cuando niego sin saber qué es lo que me depara el futuro, ésa es la verdadera negación. Niego ser hindú, niego pertenecer a organización alguna, niego cualquier credo particular, y en esa misma negación me vuelvo completamente inseguro. ¿Conoce usted una negación semejante, ha negado algo alguna vez? ¿Puede negar de este modo el pasado, negar sin saber lo que el futuro le depara? ¿Puede negar lo conocido?

MAESTRO: Cuando niego algo, digamos el hinduismo, hay una comprensión simultánea de lo que es el hinduismo.

KRISHNAMURTI: Lo que discutíamos es la posibilidad de producir una mente nueva. Una mente que está contaminada no puede ser nueva. Así que estamos hablando de la descontaminación y si ésta es posible. Y en relación con eso comencé por preguntar qué es lo que usted entiende por negación, porque me parece que la negación tiene muchísimo que ver con esto. La negación tiene que ver con una mente nueva. Si yo niego limpiamente, sin raíces, sin motivos, ésa es la negación real. Ahora bien, ¿es posible? Mire, si yo no niego por completo la sociedad en la que ¿están incluidas la política, la economía, las relaciones sociales, la ambición, la codicia, si no niego todo eso por completo, es imposible descubrir qué significa tener una mente nueva. Por lo tanto, el primer paso en asentar los cimientos consiste en negar las cosas que he conocido. ¿Es eso posible? Es obvio que las drogas no van a producir una mente nueva: nada la producirá, excepto una negación total del pasado. ¿Es eso posible? ¿Que dice usted? Y si he respirado el perfume, si he visto, si he gustado una negación de tal naturaleza, ¿cómo haré para comunicársela al estudiante? Él debe tener lo conocido en abundancia: matemáticas, geografía, histeria, y, no obstante, debe estar plena e inexorablemente libre de lo conocido.

MAESTRO: Señor, todas las sensaciones dejan un residuo, una perturbación que conduce a diversos tipo de conflicto y otras formas de actividad mental. El enfoque religioso tradicional consiste en renunciar a estas sensaciones mediante la disciplina y la negación. Pero en lo que usted dice parece haber una receptividad elevada con respecto a tales sensaciones, de modo que las sensaciones se perciben sin distorsión alguna y sin residuo.

KRISHNAMURTI: Ésa es la cuestión. Sensibilidad y sensación son dos cosas diferentes. Una mente que es esclava del pensamiento, de la sensación, de los sentimientos, es una mente residual. Goza con los residuos, disfruta pensando en el mundo placentero y cada pensamiento deja una huella, que es el residuo. Cada pensamiento sobre un determinado placer que usted ha experimentado deja una marca que contribuye a la insensibilidad. Es obvio que eso entorpece la mente; la disciplina, el control y la represión la embotan todavía más. Yo digo que la sensibilidad no es sensación, que la sensibilidad significa que no hay marcas, que no hay residuos. ¿Cuál es, entonces, la cuestión?

MAESTRO: ¿La negación de que usted habla es diferente de la que consiste en restringir las sensaciones?

KRISHNAMURTI:¿Cómo ve usted esas flores, cómo ve su belleza y es completamente sensible a ellas de modo que no haya residuos, ni recuerdos, para que cuando vuelva a verlas una hora más tarde, usted vea una nueva flor? Eso no es posible si la ve como una sensación y asocia esa sensación con las flores, con el placer El modo tradicional es excluir por completo lo placentero porque tales asociaciones despiertan otras formas de placer; por eso usted se disciplina para no mirar. Extirpar la sensación con un bisturí es algo inmaduro. ¿Cómo han de hacer entonces la mente y los ojos para ver el extraordinario color sin que deje marca alguna?

Yo no estoy pidiendo un método. ¿Cómo surge ese estado? De otro modo no podemos ser sensibles. Es como una placa fotográfica que recibe impresiones y se renueva a sí misma. Es expuesta y, sin embargo, se vuelve negativa para la siguiente impresión. Así, todo el tiempo, la mente se está purificando de cada placer. ¿Es eso posible o en lugar de tratar con hechos estamos jugando con las palabras?

El hecho que veo claramente es que cada sensibilidad residual, cada sensación embota la mente. Niego ese hecho, pero no sé qué significa ser tan extraordinaria-mente sensible que las experiencias no dejen huella y, no obstante, vea esa flor con plenitud, con tremenda intensidad. Veo como un hecho innegable que cada sensación, cada sentimiento, cada pensamiento deja una huella, moldea la mente, y que esas impresiones no pueden en modo alguno producir una mente nueva. Veo que tener una mente con huellas implica muerte, de modo que niego la muerte. Pero no conozco lo otro. También veo que una buena mente es sensible, sin el residuo de la experiencia. Experimenta, pero la experiencia no deja secuelas de las que extraiga más experiencias, más conclusiones, más muerte.

Niego lo uno y desconozco lo otro. ¿Cómo va a tener lugar esta transición de la negación de lo conocido a lo desconocido?

¿Cómo niega uno? ¿Niega uno lo conocido, no en grandes sucesos dramáticos, sino en los pequeños acontecimientos? ¿Niego cuando me estoy afeitando y recuerdo lo bien que lo pasé en Suiza? ¿Niega uno el recuerdo de un rato agradable? ¿Se da uno cuenta de ello y lo niega? Eso no es dramático, no es espectacular, no se entera nadie. Y, sin embargo, esta constante negación de las cosas pequeñas, estas pequeñas eliminaciones, las pequeñas borraduras, y no sólo una impresionante gran limpieza, son esenciales. Es esencial negar el pensamiento como recuerdo, agradable o desagradable, cada minuto del día y a medida que va surgiendo. Uno hace esto sin ningún motivo, no lo hace con el fin de entrar en el extraordinario estado de lo desconocido. Usted vive en el Valle de Rishi y piensa en Bombay o Roma. Esto crea conflicto, embota la mente, la divide ¿Puede verlo y descartarlo’.? ¿Puede seguir descartándolo, no porque desee entrar en lo desconocido? Usted nunca puede saber lo que es lo desconocido, porque en el momento en que lo reconoce como lo desconocido se encuentra nuevamente en lo conocido. El proceso de reconocimiento es un proceso por el cual lo conocido continúa. Como no sé qué es lo desconocido, sólo puedo hacer lo siguiente: ir desprendiéndome del pensamiento conforme va surgiendo. Usted ve esa flor, la siente, ve su belleza, su intensidad, su extraordinaria brillantez. Después va usted al cuarto en que vive, que es feo, no está bien proporcionado. Usted vive en ese cuarto pero tiene cierta sensación de belleza y comienza a pensar en la flor; entonces atrapa el pensamiento conforme surge y lo borra. Ahora bien, ¿a qué profundidad descarta usted, desde que profundidad niega la flor, niega a su esposa, a sus dioses, su vida económica? Usted tiene que vivir con su mujer, con sus hijos, con esta horrible y monstruosa sociedad. No puede apartarse de la vida. Pero cuando niega por completo el pensamiento, el dolor y el placer, su relación es diferente. De modo que debe haber una negación total, no parcial, no un conservar las cosas que le agradan y negar las que no le agradan. Bien, ¿cómo le transmite usted al estudiante lo que ha comprendido?

MAESTRO: Usted ha dicho que en el enseñar y el aprender existe un estado de intensidad en el cual uno no dice «yo le estoy enseñando algo». Ahora bien, ¿este constante borrar las huellas del pensamiento tiene algo que ver con la intensidad del estado de enseñar-aprender?

KRISHNAMURTI: Evidentemente. Mire, yo siento que el enseñar y el aprender son lo mismo. ¿Qué es lo que tiene lugar aquí? Yo no le estoy enseñando, no soy su maestro o autoridad. Simplemente exploro y le comunico mi exploración. Usted puede tomarlo o dejarlo. La posición es la misma con respecto a los estudiantes.

MAESTRO:¿Qué es entonces lo que tiene que hacer el profesor?

KRISHNAMURTI: Usted sólo puede descubrirlo cuando está negando constantemente. ¿Lo ha intentado alguna vez? Es como si no pudiera dormirse ni un solo minuto durante el día.

MAESTRO: Eso no sólo requiere energía, sino que también libera una gran cantidad de energía

KRISHNAMURTI: Pero primero debe usted tener la energía para negar.

Sobre la educación. De la última obra editada por Editorial Edaf


Original en: http://agoragines.blogspot.com.es/2013/01/sobre-la-verdadera-negacion-j.html
Visto en: http://www.scoop.it/t/el-amarna/

jueves, 24 de febrero de 2011

SOBRE EL AMOR CONSCIENTE.

Hay que aprender a distinguir entre tres tipos de amor por lo menos (aunque haya siete en total): amor instintivo, amor emocional y amor consciente. No hay mayor peligro de que no se puedan aprender los dos primeros, pero el tercero es raro y depende tanto del esfuerzo como de la inteligencia. El amor instintivo está basado en la química. Toda la biología es química, o quizás deberíamos decir alquimia; y las afinidades del amor instintivo, manifestadas en las atracciones, repulsiones, combinaciones mecánicas y químicas que Ilamamos el amor, el cortejar, el matrimonio, hijos y familia, son sólo los equivalentes humanos del laboratorio de un químico. Pero ¿quién es aqui el químico? Lo llamamos la Naturaleza. Pero ¿quién es la Naturaleza? La verdad es que no lo sospechamos más de lo que pueda sospechar un alcanforero injertado en una higuera la existencia de un jardinero. Y, sin embargo, hay un jardinero. El amor instintivo, por ser químico, es tan fuerte y perdura tanto como las substancias y cualidades de las cuales es manifestación...
Esas substancias y cualidades no pueden ser conocidas y mensuradas sino por quien entienda la progresión alquímica que llamamos herencia. Muchos han observado que los matrimonios felices o desgraciados son hereditarios. Lo mismo sucede con el número de hijos, su sexo y su longevidad, etc. La llamada ciencia astrológica no es sino la ciencia (cuando llega a serlo) del proceso de la herencia durante largos períodos.
El amor emocional no tiene su raíz en la biología. De hecho, es casi siempre antibiológico en su carácter y dirección. El amor instintivo obedece a las leyes de la biología, es decir, a la química, y precede por afinidades. Pero el amor emocional es a menudo la atracción mutua entre desafinidades e incongruencias biológicas. El amor emocional, no acompañado por el amor instintivo (como casi siempre ocurre) raramente origina descendencia; y cuando esto sucede, la biología no se beneficia. Extrañas criaturas surgen de los abrazos del amor emocional: tritones y sirenas, Barbazules y belles dames sans merci. El amor emocional no sólo es efímero, sino que evoca a su asesino. Tal amor crea odio en su objeto, si es que el odio no está alli desde un principio. El amante emocional se vuelve pronto objeto de indiferencia y, poco después, de odio. Estas son las
tragedias del amor emocional.
El amor consciente rara vez se logra entre seres humanos; pero puede ser ilustrado en las relaciones del hombre con sus predilectos del reino animal o vegetal. El desarrollo del caballo y del perro desde su estado natural original o el cultivo de flores y frutos son otros tantos ejemplos de una forma primitiva de amor consciente, primitiva porque el motivo es todavía egoísta y utilitario. En sintesis, el caballo domado y la fruta cultivada sirven al hombre para su uso personal; y no puede decirse que su trabajo sobre ellos esté motivado solamente por el amor. El motivo del amor consciente, en su estado desarrollado, es el deseo de que el objeto Ilegue a alcanzar su propia perfección innata, sean cuales fueran las consecuencias para el amante mismo. “¿Que importo yo?, con tal de que ella alcance su perfecto desarrollo", dice el amante consciente. "Me iría al infierno si de esa alanera ella pudiera alcanzar el cielo." Y la paradoja de esta actitud es que un amor de esta índole siempre evoca en su objeto una actitud similar. El amor consciente engendra amor consciente. Es raro entre los seres humanos por varios motivos: primero, porque la gran mayoría son niños que quieren ser amados pero no amar; segundo, porque rara vez se concibe la perfección como la meta justa del amor humano - aunque sólo esto diferencie el amor humano adulto del amor infantil y animal; tercero, porque los seres humanos no saben, aunque lo deseen, qué es bueno para sus seres amados; y cuarto, porque nunca ocurre por accidente, sino que debe ser objeto de resolución, esfuerzo, elección consciente. Es tan poco probable que el amor consciente surja de por sí como que el Bushido o la Orden de Caballería haya surgido por accidente.
Así como éstas fueron obras de arte, también el amor consciente debe ser una obra de arte.
Este tipo de amante se enlista, pasa por su aprendizaje, y quizá alcance un día la maestría.
Se perfecciona a sí mismo para poder desear y ayudar con pureza la perfección de su amada.
¿Quiere alguien ingresar en esta orden del amor consciente? Que se deshaga entonces de todo deseo personal e idea preconcebida.  Contempla a su bienamada: ¿qué clase de mujer (u hombre) es ella (o él)? He aquí un misterio: un aroma de perfección, cuyo aire naciente es adorable. ¿Cómo puede actualizarse esta perfección, para gloria de la amada y de Dios su Creador? Que piense el amante si es capaz de ello. Sólo puede concluir que no lo es. Quien no puede cultivar flores, ni tratar bien a perros o caballos, ¿cómo puede aprender a revelar la perfección, aún por germinar, de la amada?
Se requiere humildad y luego una tolerancia deliberada. Si no estoy seguro de lo que conviene a su perfección, al menos que tenga ella libertad para seguir sus propias inclinaciones. Entretanto estudiaré: qué es ella, y qué puede Ilegar a ser; qué necesita, québusca su alma sin poder encontrarle nombre y, todavía menos, forma.
Tendré que prever hoy sus necesidades de mañana; sin pensar nunca en lo que sus necesidades puedan significar para mí. Veréis, hijos e hijas, la autodisciplina y la autoeducación que se exigen aquí. Entrad, audaces, en estos bosques encantados. Los dioses se aman conscientemente. Y los amantes conscientes se convierten en dioses.

(Título de la obra en inglés: "ON LOVE - WITH SOME APHORISMS AND OTHER ESSAYS"
Traducida del inglés por Dorothea Dooling, Roberto Wangeman Castro, Fernando Llosa Porras y Antonio Cook Garland)

viernes, 11 de febrero de 2011

LIBERTAD COMO FINALIDAD INTERNA.




Inmersos en la sociedad, programados mentalmente y sujetos a un cuerpo físico, no tendremos libertad con mayúsculas. El cuerpo necesita alimento y de agentes externos como el aire, que son condiciones vitales para su existencia. De esta forma, alcanzar la libertad en este sentido será constantemente algo parcial con respecto al Ser que somos, y aunque será de utilidad trabajar en lo externo para sentirnos cada vez más libres, no llegaremos a libertades elevadas alcanzables, si no trabajamos en nuestro interior, en la desprogramación tanto de la mente inferior programada con ideas de otros, como de nuestras emociones que actúan como programaciones emotivas, como de los impulsos viscerales o instintos básicos propios de nuestro cuerpo físico, así como fundamentalmente, en la ampliación de nuestra conciencia.
La conciencia, como estado en que somos conscientes de algún acto o situación, normalmente está muy atada a fuerzas que no la hacen libre. Enseguida nos damos cuenta que ésta pasa con facilidad a un segundo plano cuando por ejemplo, hablamos con los demás, o pensamos una cosa para saltar a otra, a otra,… sin ser conscientes del proceso, del principio o causa, así como del rumbo que llevan esos pensamientos, que parecen vivir por nosotros, porque pueden manifestarse como actos, conversaciones, y emociones que comenzaron y terminaron dentro de un proceso totalmente inconsciente donde no tuvimos más elección que dejarnos llevar por él.
Si consideramos la conciencia como el Ser que somos, con cualidad de observar con gran atención lo que sucede, vemos que no es libre, y así, nosotros no somos libres.
Entonces, ¿cómo conseguir la libertad de la misma, de esa consciencia que somos nosotros cuando se manifiesta en plenitud?... ¿Cómo conseguir nuestra verdadera libertad?...
La libertad de conciencia total se daría, o llegaríamos a alcanzarla, cuando nos hacemos plenamente y constantemente conscientes de todo lo que sucede tanto a nuestro alrededor como en nuestro interior…
Puede asustarnos este grado de libertad, pues el propio menosprecio a nuestro potencial, impuesto por la común creencia de que somos sólo un simple cuerpo físico con muchas limitaciones, nos hace creer que llegar a tal libertad supone una labor imposible; nuestra programación nos dice que no merece la pena un casi inhumano esfuerzo por alcanzar tal nivel de libertad. Sobre todo, cuando advertimos que aún nos vemos en apuros diariamente, tan sólo para controlarnos en algún asunto que nos sacó de nuestras casillas en unos pocos minutos… Pero si queremos ser libres, en algún momento y algún punto hay que comenzar a hacer algo para ello. De esta forma, alcanzar la libertad total de conciencia, y para no enfrentarnos a un camino que nos desanima si lo consideramos como algo infinito, podremos tomarlo como algo por etapas; como escalones donde vamos ascendiendo en libertad. Por ejemplo: Podemos plantearnos el pasar de un dejarnos llevar visceralmente, como normalmente hacemos cuando estamos muy programados, para adquirir el hábito de antes de actuar, detenernos un instante y hacernos conscientes tanto de lo que nos impulsa dentro de nosotros, lo cual nos da la oportunidad de elegir si seguirlo o no, como del dejarnos llevar o no por el impulso; alcanzando así un grado de libertad que no teníamos antes, pues comenzamos a ser nosotros quienes elegimos qué hacer, y no algo proveniente de los condicionamientos del Ego en sus formas de pensamientos mentales o emocionales.
Superar etapas como estas, donde las planteamos como pequeñas metas dentro de la libertad total que todos anhelamos y normalmente ignoramos, dependerá en gran medida, tanto de nuestro compromiso como de la perseverancia que empleemos hacia nuestra búsqueda de tal libertad, o lo que sería lo mismo, de la Felicidad con mayúsculas… Así todo el asunto de ser Felices o Libres, siempre quedará dentro de nuestro libre albedrío, y más sutilmente, dependiendo del cansancio adquirido con respecto a la vida que llevamos, sujeta a programación, dualidad, y por tanto a constante esfuerzo donde las recompensas no duran, y seguimos atrapados en un bucle de satisfacción – sufrimiento que a muchos ya se les hizo eterno…
¿YA ESTÁS HARTO?...

Isaac Fernández de la Villa.

martes, 8 de febrero de 2011

EL OBSERVADOR Y LA TRAMPA DE LA ESPIRITUALIDAD.

Cuando un pensamiento llega juzgando alguna situación, circunstancia u objeto, puede surgir otro que enjuicia nuestro primer pensamiento: Llega un juicio sobre algún asunto en el que deseamos no pensar. Primero surge el pensamiento (algo lo produce). Segundo surge el que podríamos llamar antipensamiento que dice; “no deseo juzgar” (Algo lo produce, y Tercero, existe el Observador que observa los dos anteriores (Algo Observa), y además, se hace capaz de aclarar el entramado mental…
Indagando, el primero pensamiento puede estar motivado por la personalidad programada tiempo atrás. El segundo pensamiento provoca tensión en el presente, rechazo contra el primero, basado en el juicio “lo mejor para mí es”, basándose en “mejor-peor, malo-bueno”, la dualidad… Y aunque esté más elevado en cuanto a la moralidad de su manifestación, sigue sujeto a la dualidad del no ser. Estos dos movimientos, participan del movimiento evolutivo de programación de la personalidad; se observa una versión anticuada, se juzga y mejora, proyectándose una versión actualizada o evolucionada. Lo cual, estando perfecto conforme al proceso evolutivo, sigue produciendo lucha interminable con sufrimientos y conflictos, pues la vieja personalidad se enfrentará con la nueva a vida o muerte, y aún cuando sea vencida en un terreno, luchará en otro para adentrarnos en un bucle interminable: La evolución de la personalidad conlleva lucha y sufrimientos constantes.
Pero tenemos al Observador, que al margen de la lucha, observa simplemente el primero y el segundo pensamiento, derivando nuestra energía hacia él mismo, y así la lucha se disipa, pues el juicio no cabe en la Observación, en la conciencia observadora, saliéndonos así del jueguecito de juicio y antijuicio, que no deja de ser otro juicio (abogado defensor, abogado acusador y nos hacemos maestros de la mecánica judicial). Con el Observador no hay juez, que sería una tercera evolución de la personalidad que enjuicia otras dos posturas, absurdas por su lineal evolución, horizontal, al ser el juicio de un juicio que enjuicia otro juicio. Así, la Observación, la Atención alerta que no enjuicia, es capaz de ver la trampa que la propia mente inferior (la de la personalidad condicionada), ejerce constantemente sobre nosotros, significando esto un inicio del despertar espiritual, una ampliación de conciencia, o simplemente el despertar. Para comenzar a salir de la personalidad condicionada que se esfuerza por no ceder protagonismo, aunque sea sacrificándose constantemente a ella misma para renacer evolucionada, y ser la misma mente programada quien sigue gobernando nuestro pensar y sentir…

Con esto podemos comprender la trampa más grande de la espiritualidad en su actual contexto social: Cuando leemos y aprendemos que la autocorrección, la transmutación, tal o cual curso o cursillo de miles de cosas que han salido al mercado, nos traerán beneficios necesarios para evolucionar espiritualmente. Sólo es la mente programada aprendiendo y trabajando en ello, para evolucionar diferentes aspectos sin salir de ella misma: Generando juicios y transcendiendo lo que considera no adecuado, aprendiendo de las enseñanzas espirituales para seguir embaucados en sus dominios, aunque nos sintamos bien pudiendo valorar y juzgar que avanzamos espiritualmente. Y aunque seas así, este camino es lento, lentísimo si no descubrimos la trampa que esto significa para un Observador que no aparecerá con claridad, por estar nuestra conciencia engañada con la dirección llevamos y nos complace temporalmente, pues seguimos en la dualidad causante de sufrimiento: Nuestra conciencia identificada con un primer pensamiento, como el recuerdo de una situación que nos desagrada, se engañará para generar angustias que nos llevan al segundo pensamiento. El que observó el primero y quiere modificarlo o se anule, lo que conlleva esfuerzo, desgaste, y en caso que no sepamos hacerlo, desesperanza y frustración… O mucho tiempo, pues la mente inferior es nula de producir cambios óptimos en sí misma de forma rápida y efectiva, sin represión o el “mirar para otro lado” hoy, para no solucionar las causas del conflicto y sufrirlo más adelante con más fuerza…
De esta forma, sólo desde el Observador, desde ese punto donde se carece de intención, se llevarán a cabo los cambios por sí solos, siempre en la medida que seamos capaces de mantener una conciencia Observadora, atenta, y en alerta constante.




ISAAC FERNÁNDEZ DE LA VILLA.

domingo, 30 de mayo de 2010

AZAR, ORIGEN, Y FELICIDAD.



POR ISAAC FERNÁNDEZ DE LA VILLA.

La explicación para el origen de la existencia para muchos, es que todo lo existente es fruto del Azar o la Suerte… ¿Tan fácil es creer que una piedra es capaz de evolucionar por azar para convertirse en un cerebro humano?...
Por lógica podemos saber que de donde no hay no se puede sacar, por mucha suerte que intervenga. Apuesten en un casino donde no hay dinero, a ver si la suerte hace que os paguen algún premio que hayáis ganado: Para que algo se produzca, ese algo tiene que estar antes de su producción en algún lado. De esta forma, donde no existe inteligencia, no puede ser creada salvo por intervención de otra Inteligencia por lo menos del mismo nivel que aquella que es creada.
Si no vemos las conversaciones de nuestros teléfonos móviles cuando viajan por el aire de un lugar a otro del mundo, ¿quiere decir que no existen las ondas telefónicas?... Así la inteligencia inherente a la creación que vemos a nuestro alrededor y de la cual participamos también sigue invisible a nuestra percepción humana.
¿Cuanta Suerte necesita un mono para componer las sinfonías de Beethoven?... Si realmente creen que el Azar puede hacer que un mono de pronto cree sinfonías y las toque en un piano, significa que la Suerte es para ustedes lo que otros llaman Dios; u otros llaman Naturaleza; u otros llaman la física y química, como oí decir a una científica una vez: “La química y la física crearon tal y cual cosa”… ¿Cómo puede algo sin inteligencia crear algo que por matemáticas estadísticas sería imposible atribuirle al azar?...
Sucede que viendo una creación inteligente allá donde miremos y analicemos, sin poder dar explicación conocida a esto, la ciencia tampoco se atreve a nombrar con la palabra “Dios” a la inteligencia que está detrás de todo, y con razón, pues esta palabra con el tiempo, ha sido cargada con numerosos atributos antropomórficos y actitudes deleznables que se usaron para justificar muchas aberraciones humanas, como las que crearon la inquisición; por eso que ahora nos resulte difícil considerar tal palabra en forma alguna, cuando en realidad Dios significa sólo: LO QUE ES. Hasta ahí podemos llegar para definirlo de la forma más cercana a su realidad, pues se trata realmente de algo incomprensible para el entendimiento humano.

“...Y Dios dijo a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Así responderás a los hijos de Israel: YO SOY me manda a vosotros. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. Y prosiguió: Esto dirás a los hijos de Israel: Yavé,.... Este será para siempre mi nombre; este mi memorial, de generación en generación...” (Éxodo 3:14-15)
Yavé significa: EL QUE ES. Siendo esta definición de Dios, la más cercana a la verdad que pueda nuestra intelectualidad humana, usar para explicar al Ser Inteligente que representa tal entidad. Todos los demás atributos le fueron adjetivados para intentar hacer comprensible a un Dios básicamente incomprensible, por lo menos mientras sigamos estando sometidos por una percepción limitada al mundo de las apariencias físicas.
Respecto a Dios, antiguas enseñanzas atribuidas a Hermes Trimesgisto dicen:
“Hablar de DIOS es imposible pues lo corpóreo no puede expresar a lo incorpóreo... Lo que no posee cuerpo ni apariencia, forma ni materia, no puede ser comprendido por los sentidos... Lo imposible de definir, eso es DIOS”.
Pero lo más importante para la evolución humana no es descubrir qué cosa es Dios, sino las leyes o parámetros establecidos que nos afectan, pues conociéndolas y escudriñando cada vez más verdades trascendentes, podemos llegar a liberarnos hasta incluso de creernos poseedores de cualquier verdad sobre cualquier asunto; ya que la felicidad es un sentimiento, y la verdad, un tipo de posesión intelectual que no importará en absoluto cuando gracias a ella alcancemos la Felicidad con mayúsculas: Una Felicidad más parecida a un estado de bienestar en equilibrio, de carácter atemporal y características de impermeabilidad hacia los acontecimientos externos, que a las numerosas felicidades que actualmente perseguimos basadas en métodos para obtener sensaciones de satisfacción lo más eufóricas posible, como aquellas obtenidas cuando se cumple alguno de nuestros muchos deseos banales, y que por ser basados en lo temporal, inevitablemente tienen fechas de caducidad.