LA PAZ ES POSIBLE.

UN MONJE, UNA RELIGIÓN; UN INDIVIDUO, UN SENDERO.
HASTA QUE EL SER HUMANO DEJE DE SER INJUSTO, SEGUIREMOS VIENDO INJUSTICIAS...
UNA MENTE ILUMINADA PERCIBE POR CONCEPTOS Y NO SE DEJA LLEVAR POR ELLOS.
UN CORAZÓN ILUMINADO PERCIBE POR SENTIMIENTOS, Y NO SE DEJA LLEVAR POR ELLOS.
UN FÍSICO ILUMINADO, PERCIBE POR SENSACIONES, Y NO SE DEJA LLEVAR POR ELLAS: Y NO DEJARSE LLEVAR ES DISTINTO A NO HACER POR MEJORAR EL MUNDO, NUESTRA REALIDAD MÁS CERCANA: ¿POR DÓNDE QUIERES EMPEZAR?...

jueves, 23 de octubre de 2014

LA VERDADERA ESCUCHA

¿Alguna vez has escuchado de verdad?...
¿Alguna vez has puesto toda tu concentración y tus sentidos por un instante en escuchar algo o a alguien?... Es como si no existiese nada más a tu alrededor. A esto me refiero.

Para que un terapeuta pueda realizar una acertada evaluación y terapéutica del paciente, lo más importante es efectuar una “verdadera escucha”.
Esta escucha, no se basa en oír las palabras de la anamnesis y sacar conclusiones sobre lo que le pasa a la persona. No se refiere tampoco a la escucha del tejido mediante la palpación. En realidad, este concepto abarca una amplitud inmensa.

En primera instancia, escuchar y cómo escuchas lo que al paciente le sucede y lo que nos demanda es muy importante; sin embargo, la verdadera escucha está aún en su primera fase.

Podemos destacar tres aspectos fundamentales a considerar en este proceso:

1. La quietud y serenidad del terapeuta

2. La propia introspección

3. La neutralidad

1. La quietud y serenidad del terapeuta

El primer aspecto es conseguir en nosotros mismos la “quietud y serenidad” como premisa básica. Si queremos escuchar de verdad, antes debemos callarnos a nosotros mismos. Esto requiere concentración y mucho entrenamiento, y si lo llevamos al extremo máximo, requiere poder estar a solas con nosotros mismos. Para ello, hemos de encontrar nuestra propia identidad, nuestro verdadero SER y de este modo, poder establecer nuestras propias referencias. Esto implica adentrarse en un inquietante y fantástico viaje hacia nuestro interior.

2. La propia introspección

El segundo aspecto que el terapeuta tiene que cultivar es “la propia introspección”.

“No podemos sanar a nadie, si no nos hemos sanado a nosotros mismos”.

Es fundamental conocernos en profundidad para evaluar y solucionar activamente todos los procesos físicos, mentales y emocionales, que hayan podido marcar en exceso nuestro “yo”.

Si no evaluamos nuestras necesidades adictivas emocionales, al menos las que más nos limitan, no podremos crear otras realidades, y menos aún escuchar a otra persona sin pasarla antes por nuestro filtro.

Es conveniente además de conocer estas adicciones emocionales propias, ser conscientes de las que nos son impuestas por nuestra herencia familiar y por nuestras propias experiencias kármicas de vidas anteriores.

Toda adicción emocional nos roba la libertad de elección, expresión y acción desde nuestro propio inconsciente. Nuestro cuerpo envía la orden al cerebro de que se está quedando sin reserva de esa emoción que siempre nos acompaña, y pide al cerebro que busque dentro de su sistema la situación o el recuerdo perfecto para atraer o crear de nuevo esa emoción. Si no aparece instantáneamente en nuestra vida, el cerebro buscará en su memoria ese recuerdo del pasado con una gran carga emocional, enviando la señal al hipotálamo para segregar más péptidos para esa emoción, y una vez fabricados, enviarlos en grandes cantidades al organismo.

Las células de todo el cuerpo, poseen en su membrana citoplasmática receptores a los que se unirán esos péptidos y esto hará que la información de ese sentimiento, llegue al centro de cada célula del cuerpo limitándonos en nuestro sentir y percibir otras emociones y experiencias.

Si no conseguimos romper ese círculo de adicción emocional, no podremos ser realmente libres, conscientes ni auténticos. Por ello, esta premisa es tan importante para nuestra evolución personal y para la verdadera escucha.

3. La neutralidad

El tercer aspecto es la neutralidad. Hemos de estar muy perceptivos y receptivos, muy abiertos a cualquier estímulo que podamos ver, oír, sentir o incluso intuir.

Ser neutral implica no inducir al paciente con nuestras propias ideas, emociones, sensaciones, percepciones,…desde un máximo respeto.


Por ello es importante establecer claramente nuestro propio punto de referencia desde nuestro propio autoconocimiento y desde un constante trabajo evolutivo. Todo esto es para no confundir nuestras propias experiencias con las del paciente.

Ya sabemos que cada célula posee memoria. En cada tejido, órgano, músculo… en cada parte de nuestro cuerpo, hay una gran cantidad de información.

Por ello, hemos de estar libres de todas estas restricciones y adicciones físicas, mentales y emocionales.

Una vez establecida la verdadera escucha, acompañada de una adecuada conexión con su sistema y en un amplio contexto de absoluta confianza por parte de ambos, se establecerá un intercambio de información que puede ser unidireccional o bidireccional, en función de lo que cada uno quiera o necesite, y por supuesto, según la habilidad del terapeuta.

Aquí subyace un nuevo concepto terapéutico. Mediante la verdadera escucha, podemos establecer un diálogo entre el inconsciente del terapeuta y del paciente.

Sería algo parecido a las neuronas espejo. Al igual que el paciente tiene la capacidad de transmitirnos información desde su inconsciente, también puede contactar con nuestro inconsciente. Si por ejemplo, el paciente tiene una fuerte emoción de sufrimiento por una abandono, y conecta con la libertad y felicidad que le transmite el terapeuta por todo su trabajo evolutivo, el paciente tendrá la posibilidad de ver ese sentimiento reflejado en su inconsciente y así experimentará aunque sea por unos instantes, esa nueva emoción.

A través de su estado creativo y de una íntima conexión con el paciente y con el universo, podremos transmitirle ese sentimiento de unión, de que nada está separado en el universo (el campo unificado).

Si el paciente lo elije, podrá dar otra alternativa emocional a su cerebro, a sus cuerpos y a su vida.

A partir de aquí, la tarea ya es muy personal. Pero al menos hemos tenido una oportunidad de hacernos conscientes de una emoción que estaba muy escondida en nuestro inconsciente y en nuestra alma, condicionando e impidiendo de este modo, que aflore nuestro verdadero SER.

“Nuestro cuerpo es como un mar de cristal por donde fluye el mensaje que nosotros mismos creamos con nuestra realidad física, mental y emocional”.

“La verdadera sanación se encuentra en la expresión del amor incondicional desde la pureza de nuestra alma”.

Con amor.
Autora: Inmaculada Perea Salguero (impesal2012@gmail.com)

martes, 21 de octubre de 2014

DESPUES DE LA OSCURIDAD (Película)

Les traigo hoy, el enlace de una película: Después de la oscuridad.
¿Qué tiene de interesante?... Expone a su modo el cambio que está sucediendo planetariamente con eso que llamamos Ser humano... ¿Se han planteado alguna vez, qué significa Ser Humanos...
La lógica que ha regido hasta ahora, creando nuestras sociedades desde la escuela parece que ha tocado fondo; por sí sola, ya no dá más de sí que la destrucción de aquello que aparenta  defender... Cada cual verá aquello que pueda ver, aquí está el enlace:

http://streamcloud.eu/pstvr87k600a/After.The.Dark.HDrip.xklusivedd.avi.html

Para verla, esperar los 10 segundos y darle al botón cuando se ponga azúl y luego darle al botón del medio, el de play de toda la vida.


miércoles, 15 de octubre de 2014

25 Características de quienes van Despertando

iluminacion
No tengo la menor duda de que la Tierra está evolucionando espiritualmente. Las personas están experimentando intensos cambios en sus vidas, en sus trabajos, en sus relaciones personales. Muchos están despertando a un ritmo que solo puede ser descrito como excepcional pero, ¿cómo sabemos si realmente estamos despertando?

Aquí les mostramos 25 características comunes que puede encontrar en sí mismo y en los demás.

1:  En ocasiones los lugares públicos, con la gente nerviosa y abrumada, nos sienta realmente mal. Intentamos huir a sitios donde podamos encontrarnos más solitarios. Eso es debido a que la influencia social amortigua nuestra fuerza y sabiduría innatas.
2: Empezamos a sentirnos con una conciencia de unidad. Estamos unidos a todo.
3: Nosotros sabemos cosas sin entenderlas intelectualmente y en ocasiones nuestros sueños se vuelven precognitivos para alcanzar finalmente esa precognición en nuestros pensamientos conscientes.
4: Reconocemos nuestra imperfección y lo hermoso que es esa imperfección en nuestro ser. Gracias a ello somos únicos y dejamos de formar parte del rebaño de roles impuestos.
5: Cada vez vemos menos la televisión y los medios de la corriente principal, incluyendo periódicos y algunas películas de Hollywood desagradables.
6: Poco a poco dejamos de tener apego a nuestras cosas materiales y empezamos a querernos a nosotros mismos.
7: Empezamos a reconocer ciertas señales que nos dan la clave de la verdad que nos ocultan.
8: Nos volvemos más empáticos de lo normal e incluso algunas enfermedades las cogemos por empatía con algunas personas. Este problema puede solucionarse conectándonos a la Tierra emocionalmente, como por ejemplo andando descalzo, sobre un césped. De este modo fortalecemos los chakras.
9: Dejamos de odiar a las personas que son muy Matrix y empezamos a sentir compasión por ellos.
10: No sentimos la necesidad de despertar a cada persona que vemos. Descubres que eres un misionero.
11: Aprendemos a defendernos de los vampiros energéticos que curiosamente vienen a nosotros como la luz atrae a los insectos. Así que tenemos que ser más vigilantes con nosotros mismos.
12: Nos volvemos curanderos de nosotros mismos utilizando las antiguas tradiciones de sanación, alimentos naturales, hierbas o medicina holística en sus diversas formas.
13: Empiezas a padecer el Efecto Copérnico, que al igual que todo el mundo decía que estaba equivocado, él estaba convencido de que estaba en lo cierto, como así fue.
14: Nos volvemos más creativos: cantamos, pintamos, escribimos… Nuestra imaginación se agudiza.
15: Aceptamos las experiencias buenas y malas y aprendemos de ellas.
16: Descubrimos que la energía del amor está en todas partes, lo impregna todo y es infinita.
17: Necesitamos más soledad que la media de las personas.
18: Podríamos aburrirnos con facilidad, pero nos volvemos realmente buenos en entretenernos a nosotros mismos.
19: Cada vez nos cuesta más hacer las cosas que no queremos hacer.
20: Nos obsesiona encontrar la verdad y la luz.
21: Empezamos a elevar nuestra conciencia y perdemos ciertos miedos que antes nos parecían normales.
22: Perdemos la percepción del tiempo. En ocasiones, un día lo sentimos como un minuto y una semana como un día.
23: Aborrecemos la rutina.
24: Solemos estar en desacuerdo con la autoridad (por razones obvias). Algunas personas lo llaman la anarquía o la rebelión.
25: Estamos a gusto con las personas amables e intentamos alejarnos o estar poco tiempo con los egoístas y groseros así como las personas que están obsesionadas con ellas mismas, personas que son insensibles a los sentimientos o puntos de vista de otras personas.
Artículo de: Josh Richardson (bloguero, sanador y un perseguidor constante de la conciencia humana).

viernes, 10 de octubre de 2014

¿QUÉ ERES, ÁGUILA O POLLO?...

Erase una vez un hombre que, mientras caminaba por el bosque, encontró un aguilucho. Se lo llevó a su casa y lo puso en su corral, donde pronto aprendió a comer la misma comida que los pollos y a conducirse como estos.

Un día un naturalista que pasaba por allí, le pregunto al propietario por qué razón un águila, el rey de las aves y los pájaros, tenía que permanecer encerrado en el corral con los pollos.

- Como le he dado la misma comida que a los pollos, y le he enseñado a ser como un pollo, nunca ha aprendido a volar, respondió el propietario; se conduce como los pollos y por tanto no es un águila.

-Sin embargo, insistió el naturalista, tiene corazón de águila, y con toda seguridad se le puede enseñar a volar.

Después de discutir un poco más, los dos hombres convinieron en averiguar si era posible que el águila volara. El naturalista le cogió en sus brazos, suavemente y le dijo “Tú perteneces al cielo no a la tierra, abre las alas y vuela”. El águila sin embargo estaba confusa: no sabía qué era y al ver a los pollos comiendo, saltó y se reunió con ellos de nuevo.
Sin desanimarse, al día siguiente, el naturalista llevó el águila al tejado de la casa y la animó diciéndole: “Eres una águila, abre las alas y vuela”; pero el águila tenía miedo del mundo desconocido y saltó otra vez en busca de la comida de los pollos.
El naturalista se levantó temprano al tercer día, sacó el águila del corral y lo llevó a una montaña. Una vez allí, alzó al rey de las aves y lo animó diciéndole “Eres una águila y perteneces tanto al cielo como a la tierra. Ahora, abre las alas y vuela”.
El águila miró alrededor, hacía el corral y hacía arriba, al cielo. Pero siguió sin volar. Entonces el naturalista lo levantó directamente hacia el sol; el águila empezó a templar y abrió lentamente las alas y finalmente con un grito triunfante, voló alejándose hacia el cielo.
Es posible que el águila recuerde todavía a los pollos con nostalgia; hasta es posible que de cuando en cuando vuelva a visitar el corral. Que nadie sepa, el águila nunca ha vuelto a vivir vida de pollo. Siempre fue un águila, pese a que fue mantenida y domesticada como un pollo. PARABOLA DEL AGUILA (de James Aggrey).
Las cosas siempre se ven mejor desde arriba, o desde fuera. De igual forma que no puedes solucionar un problema con la misma mentalidad y desde la misma posición en la que este ha sido creado, uno debe salir y ver las cosas desde otra perspectiva para poder cambiarlas. Y al igual que con los problemas de la vida, lo mismo sucede con nuestro crecimiento personal. Nunca podremos avanzar lo suficiente mientras no hagamos y ejecutemos cambios que nos hagan ver las cosas desde una nueva perspectiva, para poder elevarnos por encima de nuestras limitaciones y expandirnos para abarcar percepciones más amplias de lo que somos. Ese crecimiento personal pasa sin duda por reconocer nuestra verdadera esencia, porque no somos lo que nos han hecho creer, sino lo que queda cuando quitas lo que nos han hecho ponernos para pretender encajar en el mundo. El trabajo más duro del mundo es dejar de ser lo que nos han hecho ser, para ser lo que siempre fuimos. No somos una personalidad determinada, un nombre escogido al nacer, una profesión quizás equivocada o una ocupación impuesta por la sociedad. De hecho, si nos quitan todo eso, muchos de nosotros tendremos problemas para saber entonces que somos de verdad. Pero, lo que somos de verdad, es lo que queda cuando quitas todo eso, porque es el único momento en el que te sientes libre para abrir tus alas .

Cuando el hombre aun no era hombre, todos éramos águilas, conectados a la sabiduría inagotable del Ser del que provenimos, viviendo en comunión con todo lo que existía en el planeta y en el universo. Cuando el hombre empezó a ser hombre (lhumanu, tras las primeras manipulaciones genéticas), empezamos a ser pollos, se introdujo el componente de la mente predadora en cada uno de nosotros, se nos desconectó de aquello de donde veníamos, y se nos dio la realidad subjetiva en la que vivimos, encerrando al planeta y su satélite bajo el paraguas de la malla energética “de control” de la que ya hemos hablado tantas veces. Milenios pasaron, y el hombre vivió como pollo sin saber que era águila. Pero llego el naturalista (millones de ellos), y nos dijeron que empezáramos a volar. Nos dijeron que extendiéramos las alas, y empezamos a hacerlo. Extender las alas dolía mucho, porque estaban llenas de programas y miedos insertados a los pollos para mantenerlos en el corral, pero a pesar de que varias plumas caían con cada esfuerzo por extender las alas, millones de supuestos pollos empezaron a abrirlas dejando ir las caretas que se habían puesto para poder adaptarse a la vida en el corral. Cuando la careta iba cayendo, la mente predadora se hacia más débil, y el águila recordaba más ser águila de verdad.
Hace poco, en una meditación, aquellos que yo llamo mis guías me dijeron “pase lo que pase, no mires atrás, mantente firme y siempre ve hacia delante”. Todos somos águilas, y hay que volar. Por mucho que quieran mantenernos como pollos, no hay nada ya que nos pueda atar al gallinero. 

miércoles, 8 de octubre de 2014

LA CIENCIA ENCUENTRA PRUEBAS DE VIDA TRAS LA MUERTE

Ha sido el mayor estudio de la experiencia cercana a la muerte jamás realizado. Investigadores de la Universidad de Southampton estudiaron durante 4 años las experiencias de más de 2.000 personas que sufrieron un paro cardiaco en los hospitales el Reino Unido, EE.UU. y Austria.

Cerca del 40% de los que sobrevivieron al fallo cardiaco experimentaron una cierta conciencia durante el tiempo que pasó entre su muerte clínica y el reinicio del funcionamiento del corazón.

Así, un hombre de 57 contó a los científicos que al llegar la muerte clínica él estaba fuera del cuerpo y pudo observar cómo los doctores lo reanimaban. Describió con detalle todo lo que había pasado, lo que sería imposible sin verlo.

"Sabemos que el cerebro no puede funcionar cuando el corazón deja de latir", comenta Sam Parnia, director del estudio publicado en la revista 'Resuscitation'. "Pero en este caso la conciencia se mantuvo al menos tres minutos después de que el corazón dejara de latir, aunque el cerebro suele morir a los 20 o 30 segundos". Aparte de observar lo que pasaba su alrededor, muchas personas mencionaron que vieron una luz brillante o el sol.

Parnia cree que muchas personas pueden haber experimentado algo parecido, pero lo olvidan debido a la medicación o simplemente piensan que se trata de una ilusión. "Muchas personas pensaron que habían tenido una alucinación, pero lo que vieron realmente corresponde a los hechos reales", dijo Parnia, quien espera que futuros estudios permitan saber más sobre lo que nos pasa después de la muerte.

ENTRADAS RECIENTES