LA PAZ ES POSIBLE.

Una MENTE ILUMINADA percibe por CONCEPTOS y no se deja llevar por elloos.
Un CORAZÓN ILUMINADO percibe por SENTIMIENTOS, y no se deja llevar por ellos.
Un FÍSICO ILUMINADO, percibe por SENSACIONES, y no se deja llevar por ellas:
Y NO DEJARSE LLEVAR es distinto a no hacer algo por MEJORAR NUESTRO MUNDO como realidad más cercana... ¿POR DÓNDE QUIERES EMPEZAR? (Isaac Fdez. de la Villa)...

jueves, 4 de agosto de 2011

INTERPRETACIONES Y JUICIOS

“El cielo es azul”… Y pronto cambió a blanco, o gris, pues se llenó de nubes, ya que la verdad de un momento, es la mentira de otro: Las cosas cambian.

No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.” (Juan 7:34)

Las cosas cambian, y así, podemos cambiar la forma de ver las cosas. Epicteto dijo: “Llévalo por el asa llevadera”. Si podemos odiar, también podemos comprender y perdonar; todo depende de nuestro enfoque. De esto que la antigua ley del talión, el “ojo por ojo y diente por diente” que sirvió en una época, la del antiguo testamento, con el evolucionar de nuestras conciencias, pudo ser cambiada hacia aquello de “poner la otra mejilla”, predicado en el nuevo testamento: Nuestra consideración de verdad, se transforma, evolucionando hacia algo poco definido, muy difuminado interpretativamente, aunque podemos llamarlo en su globalidad “Amor”; no en su interpretación cursi que lo desprestigió, sino en su ley de atracción, unificación, de dar y recibir en forma equilibrada.
Decir; “ese lápiz es verde”, señalando un lápiz verde, puede ser una verdad, pero decir; “ese lápiz es verde y de madera”, será verdad si es de madera además de verde. Por completar la verdad anterior, la nueva apreciación será una verdad más elevada… El uso del sentido común es la manera en que nosotros, como almas aún no Ascendidas, limitadas en comprensión sobre lo que hay más allá de lo terrenal, logramos movernos con la Verdad o verdades trascendentales; nunca rígidas, y transformables por evolución de nuestra consciencia, a medida que aprendemos y la expandimos por la experiencia.

Profundizar en palabras como Felicidad, Amor, Dios, o Verdad, a las que el paso de la historia ha ido añadiéndoles fuertes cargas interpretativas, conlleva el peligro de enredarnos en entramados conceptuales. Estar obligado a discutir nuestro punto de vista con los demás, es una cadena pesada que desgasta, y que no gustan reconocer aquellos que se deleitan imponiendo su verdad personal a los demás; porque imponer nuestra opinión agrada al Ego programado, a la personalidad egocéntrica y egoísta, dando una falsa sensación de poder encumbrada por el llamado orgullo intelectual. Pasa desapercibido porque la arrogancia implícita en la imposición, fue disimulada bajo justificaciones con bases supuestamente nobles y virtuosas; las típicas dadas por numerosas enseñanzas espirituales o religiosas, que hoy se vuelven a reciclar hacia otro bucle, dentro de la llamada espiritualidad de la Nueva Era. Una nueva era donde si bien se pueden encontrar verdades más elevadas, no está exenta de intenciones personales de control y domino sobre los senderos de los demás. Sólo hace falta don de palabra, para convertirnos en religiosos exitosos, en gurús, en maestros con numerosos aprendices. Lo que por sí solo, nada tiene de admirable, ya Hitler convenció a millones para ir a la guerra con buenos discursos…

¿Se recuerda y reconoce al Jesús bíblico por dar buenos discursos elocuentes, llenos de sentimentalismos atrayentes?... ¿O se admira por sus actos y virtudes, manifiestas en cada acción tomada por él en cada situación que le tocó vivir?... Los discursos no pagarán nuestra hipoteca ni nos librará del trabajo esclavo... El Jesús revolucionario, no se recuerda por forzar a creer en sus palabras, o intentando convencer a alguien de cosa alguna, quienes se convencían, lo hacían porque aquello que predicaba estaba acorde con sus actos…
Sin aplacar la arrogancia y el orgullo intelectual, no tendremos éxito en lo verdaderamente espiritual, y numerosos resultados se darán en nuestra contra. Si con falta de purificación pretendemos ser maestros purificadores, cargaremos a nuestra espalda también aquellos que inducimos en los demás, cuando pretendimos guiar como pastores, unas ovejas que al final caen por los acantilados por nuestras indicaciones aún inmaduras; tanto por la ignorancia propia del animal, como por la del pastor, que en su orgullo se creyó digno para la tarea.

Si, pues, alguno descuidase uno de esos preceptos menores y enseñare así a los hombres, será tenido por el menor en el reino de los cielos; pero el que practicare y enseñare, ése será tenido por grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no supera a la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.” (San Mateo 5:19-20) 

Obtenido de LA VERDAD NOS HARÁ LIBRES.Indagaciones del Buscador (Parte 1) Descarga gratuíta en: http://www.bubok.es/libros/205604/LA-VERDAD-NOS-HARA-LIBRES-Indagaciones-del-Buscador-Parte-1 
 
Isaac Fernández de la Villa.

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