LA PAZ ES POSIBLE.

Una MENTE ILUMINADA percibe por CONCEPTOS y no se deja llevar por elloos.
Un CORAZÓN ILUMINADO percibe por SENTIMIENTOS, y no se deja llevar por ellos.
Un FÍSICO ILUMINADO, percibe por SENSACIONES, y no se deja llevar por ellas:
Y NO DEJARSE LLEVAR es distinto a no hacer algo por MEJORAR NUESTRO MUNDO como realidad más cercana... ¿POR DÓNDE QUIERES EMPEZAR? (Isaac Fdez. de la Villa)...

viernes, 11 de marzo de 2011

DESAHOGOS DEL ALMA.

 
Toda la Sabiduría existente en el Universo está a nuestro alcance, aunque la mayoría de las veces preferimos ignorar este hecho, pues inconscientemente reconocemos el sufrimiento que se le exige a quien la reclama de forma consciente. Por ello nos resulta más cómodo buscar Educación, que nos aporta conocimientos comprobados que sirven para solucionar nuestras dificultades del mundo físico, antes que adentrarnos en el camino hacia la verdadera Sabiduría:
La cual abre puertas hacia el mundo de las posibilidades y capacidades inherentes a nuestra expresión espiritual.
Mientras el Conocimiento que forma parte de la Educación es expresado por conceptos y preceptos, siendo capaz de especializarnos en temas muy diversos, la Sabiduría pertenece a un
entrenamiento no estrictamente educacional ni estrictamente consciente, que lleva al ser humano hacia sucesivas Expansiones de Conciencia, que aumentan la Comprensión sobre verdades existenciales cada vez más elevadas; significando un aumentar de la Inteligencia. Y precisamente por este aumento de Inteligencia que proporciona comprender tales verdades, es que la Sabiduría suele revelarse en lo exterior en forma de ideas normalmente contrarias al
Conocimiento mundano, siendo esto motivo de conflictos poco agradables para quien se Inicia en este campo, donde se requieren tales reflexiones dentro de uno mismo, que implican necesariamente grandes transformaciones en la vida que llevó hasta el momento; condicionada por unos hábitos adheridos que creyó imprescindibles pero ahora resultan enormemente cuestionados.
Sin embargo, aunque pretendamos evitar el camino del Conocimiento Espiritual que nos llama a todos, algunos ya vinimos a esta encarnación con “almas viejas”. Así consideradas no por su decadencia o desgaste, sino porque pronto aportan la sensación de cansancio sobre lo mundano, proveniente de padecimientos pasados, en tiempos donde siendo capaces de escuchar el llamado de un susurro, se creó un anhelo ya imposible de borrar: Este anhelo es nuestro hogar llamándonos, y siendo la Sabiduría el medio para llegar a él, el Sabio entrenado se convierte en un extraño para el mundo Educado.

Pero antes que estas almas viejas se convierta en extraños, sin ser sabios, sin que les importe serlo, e incluso sin pedir serlo, quienes portan estas almas entran en el sendero del aspirante a discípulo en la Luz, y su primer maestro se presenta con el nombre de Soledad. Que las azota con látigos de sufrimientos provenientes de una comprensión que aumentando, va desvelando lo absurdo de un mundo basado en una personalidad condicionada hacia lo material.
Entonces ya no hay otra opción que emprender el camino del Conocimiento Espiritual que dejó pausado en su vida anterior, y así estas almas atrapadas en sus personalidades, reemprenden otra vez los entrenamientos dolorosos de adquirir Sabiduría, reconociendo ser el único medio para acabar con los dolores de la humanidad.
¡Qué bonito!..., el sendero espiritual..., la Sabiduría... podemos decir imaginando suaves nubes de algodón, donde caminar descalzos hacia un sol resplandeciente que borrará todas nuestras angustias mundanas. Pero esta es solamente la imagen de lo que anhelamos alcanzar.
La realidad de este sendero, sobre todo en sus duros comienzos, se trata de plantar cara a la Personalidad Condicionada, y se asemeja más, a nubes tormentosas con rayos partiéndonos el corazón sobre arenas flameantes, las que acrisolarán nuestro conocimiento lentamente para ir transformándolo en Sabiduría. Y todo para no poder compartirla con los demás, pues dentro del osado Buscador de la Felicidad con mayúsculas, que a esta aventura se atreve, la Sabiduría adquirida le hace reconocer que ésta sólo le servirá a si mismo, pues al darla a otros se transforma en simple conocimiento para quienes la reciben.
De esta forma, toda consideración de Sabio hacia quien sabe más que nosotros, o por lo vieja que aparenta ser su alma, es sólo palabrería absurda de adulación ejercida por las inmaduras mentes de quienes aún no reconocieron la existencia del guía interno; Ese que Jesús llamó “el otro Abogado”, que permanece con nosotros y está en nosotros (San Juan 14,15-17).
Ser Sabio, para el verdadero Sabio no es causa de orgullo o satisfacción alguna, es sólo una cualidad así nombrada para el entendimiento entre humanos. La admiración proviene de otros, pues él, advirtiendo que a la vez que aumenta en Sabiduría también aumenta su reconocimiento de lo poco que sabe, mantiene a raya a la personalidad cuando quiere sobresalir por un falso e inútil orgullo sobre algo que ha logrado a costa de grandes sufrimientos: El verdadero Sabio reconoce que no sabe nada comparado con lo que todo ser humano puede llegar a saber, y este no saber, nunca puede ser motivo de satisfacción sino de inquietud que le impulsa a seguir hoyando el camino de los caminos.
Más tarde o más temprano, todos deberemos hoyar el sendero del Aspirante a Discípulo en la Luz hasta hacernos conscientes de él, y vendrá a nosotros lo que S. Juan de la Cruz llamó La noche oscura del alma; donde por un lado, el mundo material va dejando de atraernos, y por otro, el mundo espiritual aún nos rechaza porque no nos purificamos lo suficiente. Es en esta etapa, donde vamos perdiendo de vista las metas mundanas, para quedándonos vacíos, esperar encontrarnos con las espirituales. Etapa en la que sufrimos lo indescriptible, al no tener varemos donde medir nuestros avances, y a la vez, a nuestro alrededor nadie se percata de nuestra encrucijada para no ser capaces de ayudarnos en ella; pues ellos siguen inmersos en sus batallas mundanas mientras nosotros, ya ampliamos nuestro frente hacia lo interno, hacia lo desconocido y sólo comprendido gracias a las palabras ajenas de quienes antes que nosotros pasaron por lo mismo. Tanto en ellas como único asidero externo, como en nuestra confianza interna hacia lo emprendido, deberemos poner toda nuestra fe, siempre basada en lo lógico y razonable para no caer en la ceguera que lleva al fanatismo, y seguir adelante hacia unos logros que siendo por ahora sólo posibilidades, desconocemos cuan lejos nos quedan.
De esta etapa dolorosa y sufriente, donde el ser humano común ha logrado avanzar en descubrir lo esencial y lo no esencial, aunque aún no logra aplicarlo totalmente en su vida, nacen esta serie de versos llamados Desahogos del Alma. En estos, el Aspirante a Discípulo en la Luz muestra sus tribulaciones, de formas más o menos acertadas, más o menos difuminadas, y más o menos elevadas, pero delineando certeramente los vaivenes de la etapa donde se encuentra; a veces en contacto con lo espiritual, otras atrapado en lo mundano y terrenal, y la continua lucha que enfrenta por estabilizar su barca para dejar de ir a la deriva entre dos mundos que reclaman su alma.

(Descarga gratuíta de DESAHOGOS DEL ALAMA. poesía espiritual, del Aspirtante a Discípulo en la Luz, en http://www.bubok.com/libros/195224/DESAHOGOS-DEL-ALMA-Poesia-Espiritual-del-Aspirante-a-Discipulo-en-la-Luz)
POR ISAAC FERNÁNDEZ DE LA VILLA.

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