LA PAZ ES POSIBLE.

Una MENTE ILUMINADA percibe por CONCEPTOS y no se deja llevar por elloos.
Un CORAZÓN ILUMINADO percibe por SENTIMIENTOS, y no se deja llevar por ellos.
Un FÍSICO ILUMINADO, percibe por SENSACIONES, y no se deja llevar por ellas:
Y NO DEJARSE LLEVAR es distinto a no hacer algo por MEJORAR NUESTRO MUNDO como realidad más cercana... ¿POR DÓNDE QUIERES EMPEZAR? (Isaac Fdez. de la Villa)...

martes, 7 de junio de 2011

MENTE PROGRAMADA: ENTRAMADOS EMOCIONALES



A veces rompemos con algo, una situación o incluso personas cercanas con las que caminamos algún tiempo. Durante años realizamos ciertas cosas en forma programada; quedamos para tomar café tal día a la semana y a tal hora, durante meses, o años, quedamos para salir por la noche los fines de semana, lloramos en el hombro de las mismas personas cuando algo nos duele y buscábamos consuelo. Pero suele suceder que algo cambia, y la programación acostumbrada se hace inválida. Surge un imprevisto, una de las tantas modificaciones que la vida realiza en su experimentación, y nuestro compañero/a de camino puede no estar disponible para seguir alimentando nuestra programación… En estos casos, si es que su madre está enferma o apunto de morir, solemos ser comprensivos, cuando vemos que alguien puede estar sufriendo más que nosotros, se nos plantea la oportunidad de sentirnos amados siendo serviciales; creyendo que los demás necesitan de nosotros, nos sentimos necesarios e importantes… Pero puede suceder, que nuestra programación se rompa porque eligió hacer otra cosa que le agrada más… Ahí si nos duele, nos sentimos inútiles, ¿cómo ayudar a alguien más feliz que nosotros?... Entonces surge el enojo orgulloso preguntándose: ¿Cómo puede agradarle algo más que escucharme hablar de mis problemas, de mis conquistas, de mis penas, de mis miedos,… y ayudarme a parchear mis bucles de siempre lo mismo para hacer perfectas mis semanas de tanto tiempo programadas?...
Así suele “amar” la mente programada, sólo a los que sufren más que ella, para menospreciar a quienes cree más felices, porque un orgullo no pregunta o pide consejo a quienes creen que son más felices, el orgullo no pide ayuda, cree que lo que siempre hace, lo que lleva haciendo durante años, es la única forma de hacerlo, y seguirá haciéndolo así, reestructurándose constantemente con viejos patrones, en un continuo bucle, que no se romperá hasta que se vuelva insufrible, o viéndose claramente su absurdo se tomen medidas drásticas y distintas para romperlo, para hacer algo diferente…
¿Quizá ya no está disponible nuestro amigo/a ese mismo martes por la tarde para tomar café, como años venimos haciendo?, ¿quizá nuestro compañero/a dejó de apetecerle salir por las noches los fines de semana?... Quizá se cansó de ser pañuelo de lágrimas de otros, para por fin, llorando sus propias angustias, buscar las raíces más profundas que las motiva y erradicarlas de una vez por todas, en vez de parchearlas como siempre, buscando amigos parcheadores que sólo solucionan capas externas del sufrimiento humano.
Y entonces, ¿qué hacemos?... ¿Rompemos con nuestro compañero/a porque decidió hacer otra cosa, cuando nosotros seguimos adictos a él/ella, necesitándolos como deseamos, parcheadores de nuestras angustias banales?...
¿Nos ponemos por encima de los demás cuando deciden hacer otra cosa distinta a la que nosotros deseamos o esperábamos de ellos?... ¿Nos creímos tan dueños de las vidas de otros, para reclamarles que sigan alimentando nuestros bucles de complacencia egoísta?... O elegimos respetarlos y amarlos, como nos gustarían que hiciesen en caso contrario, aún cuando deciden hacer algo lejos de nuestros deseos.
La programación egoísta crea rencor aún en forma muy sutil, sobre todo cuando alguien rompe lazos programados que teníamos como habituales, pues son programaciones que se rompen, la programación mental se siente dañada y reacciona con violencia. Y aunque queramos esconderla con buenas y elocuentes palabras, la ira o el rencor sutil, puede actuarse en vez de hablarse: Entonces decidimos no llamarlos más nunca, romper con ellos en todos los sentidos, y por supuesto, buscar otras personas que compongan o reestructuren la programación dañada, y ocupen el puesto de la persona que ahora rechazamos sutilmente en nuestro mundo programado. Si tenemos éxito, lograremos reestructurar nuestro bucle como lo teníamos organizado. Esto se hace constantemente, aplicándose el dicho común: “A rey muerto, rey puesto”… Pero generalmente, estos movimientos conllevan separación, participante de culpar a los demás por rompernos la comodidad, el acomodamiento programado, que lo hicimos dependiente de otros, y suele estar cargada de ignorancia hacia la comprensión de nosotros mismos en cuanto a nuestros impulsos más profundos.
Las consecuencias siempre se presentan cuando rompemos relaciones, y normalmente logramos superar cualquier crisis personal, sea de carencia afectiva, o necesidad de controlar a los demás aunque sea en forma de salvadores de otros; porque somos incapaces de salvarnos a nosotros mismos y no pedimos consejo ni ayuda… Parchear nuestras carencias nos proporciona tanto entretenimiento, como poder vampirizar a otros, las energías que no somos capaces de obtener de nosotros mismos, para intentar sentirnos vivos dentro de unas programaciones mentales que arrastrandolas con nosotros, suelen ser las que nos mantienen convertidos en simples muertos.

Cuando alguien decide hacer algo distinto a lo que deseamos, ¿respetamos sus decisiones?... ¿Los amamos lo suficiente para dejarlos libres de nuestros deseos más profundos, egoístas, y necesidades programadas?... O empleamos chantaje emocional para retenerlos, hasta que viendo que no podemos dominarlos a nuestro antojo nos enojamos como niños; haciéndoles responsables de no darnos lo que de ellos esperamos, o lo que creemos que ellos tienen y nosotros no, perdiendo así la oportunidad de recibir otras muchas cosas, quizá más valiosas, con las que no habíamos contado porque decidimos hacerlo a nuestro modo, al que puede estar repitiéndose y repitiéndose para no ver nunca la salida…
¿Tenemos un concepto de amor atrofiado, hacia el creer que si no nos dan lo que deseamos ya no nos aman, y por eso se merecen ser despreciados de nuestra vida?...
Si vemos que alguien tiene algo que nos gustaría tener, sea amor, felicidad, paz, lo que sea, ¿no sería más productivo preguntarle siquiera cómo lo logró, antes que envidiarlo, despreciarlo, odiarlo, por no permitirnos ser humildes realmente, salvo a veces sólo en apariencia?... LA MENTE PROGRAMADA NO QUIERE ESFORZARSE, SÓLO QUIERE EL LOGRO DE OTROS, SIN IMPORTARLE LO QUE TUVIERON QUE HACER O PADECER PARA OBTENERLOS: POR ESO NO PREGUNTA NI PIDE AYUDA CLARAMENTE; porque no es una mente clara, aquella que sigue programada.
Y ¡Ojo! Que preguntar o pedir ayuda, no significa someterse ciegamente a lo que puedan decirnos, luego tendremos que reflexionar o sentir lo que nos conviene o no nos conviene… LA DECISIÓN ES SIEMPRE NUESTRA. 


Isaac Fernández de la Villa.

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