LA PAZ ES POSIBLE.

Una MENTE ILUMINADA percibe por CONCEPTOS y no se deja llevar por elloos.
Un CORAZÓN ILUMINADO percibe por SENTIMIENTOS, y no se deja llevar por ellos.
Un FÍSICO ILUMINADO, percibe por SENSACIONES, y no se deja llevar por ellas:
Y NO DEJARSE LLEVAR es distinto a no hacer algo por MEJORAR NUESTRO MUNDO como realidad más cercana... ¿POR DÓNDE QUIERES EMPEZAR? (Isaac Fdez. de la Villa)...

viernes, 11 de febrero de 2011

LIBERTAD COMO FINALIDAD INTERNA.




Inmersos en la sociedad, programados mentalmente y sujetos a un cuerpo físico, no tendremos libertad con mayúsculas. El cuerpo necesita alimento y de agentes externos como el aire, que son condiciones vitales para su existencia. De esta forma, alcanzar la libertad en este sentido será constantemente algo parcial con respecto al Ser que somos, y aunque será de utilidad trabajar en lo externo para sentirnos cada vez más libres, no llegaremos a libertades elevadas alcanzables, si no trabajamos en nuestro interior, en la desprogramación tanto de la mente inferior programada con ideas de otros, como de nuestras emociones que actúan como programaciones emotivas, como de los impulsos viscerales o instintos básicos propios de nuestro cuerpo físico, así como fundamentalmente, en la ampliación de nuestra conciencia.
La conciencia, como estado en que somos conscientes de algún acto o situación, normalmente está muy atada a fuerzas que no la hacen libre. Enseguida nos damos cuenta que ésta pasa con facilidad a un segundo plano cuando por ejemplo, hablamos con los demás, o pensamos una cosa para saltar a otra, a otra,… sin ser conscientes del proceso, del principio o causa, así como del rumbo que llevan esos pensamientos, que parecen vivir por nosotros, porque pueden manifestarse como actos, conversaciones, y emociones que comenzaron y terminaron dentro de un proceso totalmente inconsciente donde no tuvimos más elección que dejarnos llevar por él.
Si consideramos la conciencia como el Ser que somos, con cualidad de observar con gran atención lo que sucede, vemos que no es libre, y así, nosotros no somos libres.
Entonces, ¿cómo conseguir la libertad de la misma, de esa consciencia que somos nosotros cuando se manifiesta en plenitud?... ¿Cómo conseguir nuestra verdadera libertad?...
La libertad de conciencia total se daría, o llegaríamos a alcanzarla, cuando nos hacemos plenamente y constantemente conscientes de todo lo que sucede tanto a nuestro alrededor como en nuestro interior…
Puede asustarnos este grado de libertad, pues el propio menosprecio a nuestro potencial, impuesto por la común creencia de que somos sólo un simple cuerpo físico con muchas limitaciones, nos hace creer que llegar a tal libertad supone una labor imposible; nuestra programación nos dice que no merece la pena un casi inhumano esfuerzo por alcanzar tal nivel de libertad. Sobre todo, cuando advertimos que aún nos vemos en apuros diariamente, tan sólo para controlarnos en algún asunto que nos sacó de nuestras casillas en unos pocos minutos… Pero si queremos ser libres, en algún momento y algún punto hay que comenzar a hacer algo para ello. De esta forma, alcanzar la libertad total de conciencia, y para no enfrentarnos a un camino que nos desanima si lo consideramos como algo infinito, podremos tomarlo como algo por etapas; como escalones donde vamos ascendiendo en libertad. Por ejemplo: Podemos plantearnos el pasar de un dejarnos llevar visceralmente, como normalmente hacemos cuando estamos muy programados, para adquirir el hábito de antes de actuar, detenernos un instante y hacernos conscientes tanto de lo que nos impulsa dentro de nosotros, lo cual nos da la oportunidad de elegir si seguirlo o no, como del dejarnos llevar o no por el impulso; alcanzando así un grado de libertad que no teníamos antes, pues comenzamos a ser nosotros quienes elegimos qué hacer, y no algo proveniente de los condicionamientos del Ego en sus formas de pensamientos mentales o emocionales.
Superar etapas como estas, donde las planteamos como pequeñas metas dentro de la libertad total que todos anhelamos y normalmente ignoramos, dependerá en gran medida, tanto de nuestro compromiso como de la perseverancia que empleemos hacia nuestra búsqueda de tal libertad, o lo que sería lo mismo, de la Felicidad con mayúsculas… Así todo el asunto de ser Felices o Libres, siempre quedará dentro de nuestro libre albedrío, y más sutilmente, dependiendo del cansancio adquirido con respecto a la vida que llevamos, sujeta a programación, dualidad, y por tanto a constante esfuerzo donde las recompensas no duran, y seguimos atrapados en un bucle de satisfacción – sufrimiento que a muchos ya se les hizo eterno…
¿YA ESTÁS HARTO?...

Isaac Fernández de la Villa.

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