LA PAZ ES POSIBLE.

Una MENTE ILUMINADA percibe por CONCEPTOS y no se deja llevar por elloos.
Un CORAZÓN ILUMINADO percibe por SENTIMIENTOS, y no se deja llevar por ellos.
Un FÍSICO ILUMINADO, percibe por SENSACIONES, y no se deja llevar por ellas:
Y NO DEJARSE LLEVAR es distinto a no hacer algo por MEJORAR NUESTRO MUNDO como realidad más cercana... ¿POR DÓNDE QUIERES EMPEZAR? (Isaac Fdez. de la Villa)...

domingo, 22 de mayo de 2011

ABSURDA "JUSTICIA" POR LEYES INJUSTAS.

La rigidez de algunos árboles hace que se quiebren con facilidad ante un fuerte viento. Por otro lado, los troncos flexibles se dejan llevar sin luchar, doblándose y esperando que pase el temporal: Cuando la fuerza del viento disminuye recuperan su posición original. De igual forma, el hombre honesto ha de ser como la caña de bambú, ha de ser flexible ante la justicia.
¿Qué se gana con llevar todo al extremismo?... Entre el blanco y el negro existen más colores, así nuestras vidas, tienen muchas posibilidades entre los extremos de nuestros actos, imposibles de enjuiciar justamente por la infinidad de circunstancias que intervienen. La base principal de la justicia humana tiene una finalidad principal que parece estar olvidada: Hacer posible la felicidad dentro de la relación y convivencia entre seres humanos. Entonces, ¿qué ganamos con llevar la justicia al pie de la letra si nos desviamos de la base que la creó?... 
No todos los hombres somos iguales, ni física ni psicológicamente, y contamos con billones de personalidades distintas. Esta realidad, hará que las leyes humanas sean siempre imperfectas, por ejemplo: Una multa de tráfico tiene como fin principal escarmentar al conductor que ha cometido una infracción. Pero el escarmiento no será nunca el mismo al considerar que todos los hombres son iguales. La multa, siendo un escarmiento de carácter económico, no es justa para todos, pues NO SOMOS IGUALES en nuestro poder adquisitivo. Supongamos que una infracción se paga con 70 dólares: ¿Será igual el escarmiento para un señor que gana mil dólares al mes, que para un señor que gana cien dólares?... ¿Qué temor puede impedir a un multimillonario incurrir en una infracción donde sólo tenga que pagar setenta dólares?... El escarmiento de una multa de cien dólares hacia un multimillonario, nunca será igual que para quien gana 200 dólares al mes, que temerá perder la mitad de su sueldo. La multa económica basada en una falsa igualdad de individuos, pierde su justicia en su planteamiento. Así los ricos y poderosos viven sin temor a la justicia, que se ha vuelto inútil e inservible en su fin principal. El multimillonario seguirá delinquiendo, ya que compensa perder unos céntimos de su fortuna por conducir como desee. Esta lógica tan sencilla de razonar, puede aplicarse a miles de situaciones que siguen engañándonos con su justicia obsoleta que sustenta la corrupción mundial. La ley de impunidad por ejemplo, ¿no es un cheque en blanco para hacer lo que quieran? ¿Qué necesidad tiene un ser humano de impunidad judicial? ¿Será que damos por sentado que sus cargos serán usados para la corrupción, y de ante mano se protegen ellos mismos con la impunidad?
La verdadera justicia debe estar a la altura de las verdaderas situaciones de cada individuo.
La mayoría de las constituciones democráticas dicen que todos somos iguales ante la ley. Sin embargo sabemos que los resultados judiciales dependen del dinero que tenga el enjuiciado:
Quien paga la fianza sale libre al instante, mientras quien no puede pagarla queda encarcelado.
Quien tiene para pagar un buen abogado juega con ventaja.
Quien puede pagar una multa millonaria por haber robado muchos más millones que nunca devolverá a quienes se los robó, queda en libertad con ganancias por el delito, mientras quien roba una gallina para comer, no puede pagar unos pocos dólares de multa y quedará preso…

Nunca seremos iguales ante la ley hasta que la justicia valore las penas en base al escarmiento hacia los infractores, y deje de trabajar por un interés económico rígidamente impuesto por legislaciones arcaicas, que nadie se atreve a modificar porque aquellos que han de modificarlas, no quieren ser como los demás ciudadanos.
Es lógico que quien corre peligro de ser asesinado lleve guarda espaladas. Pero, ¿hasta dónde es necesario llevarlos? ¿En donde la impunidad deja de ser una protección pasando a ser un arma para quien actúa indecorosamente?...
La justicia mundial actual es de niños pequeños, pero se puede mejorar y trabajar para crear leyes más justas donde la palabra justicia se pueda comenzar a escribir con mayúsculas. Los seres humanos evolucionan, y nuestros cerebros se vuelven más racionales y lógicos. Todo evoluciona, pero la educación y los viejos modelos judiciales que vemos en la actualidad ya no funcionan, deben actualizarse con nuevos razonamientos adaptados a los nuevos tiempos que corren. La reflexión ha de realizarla cada país en su idiosincrasia. A partir de ahí y con el corazón en la mano de cada legislador, podrá generarse los cambios adecuados, que deberán ser siempre en favor del bienestar de todos los ciudadanos en las relaciones de unos con otros y respetando sus diferentes condiciones sociales.
¿Es justo que quien tiene dinero salga bajo fianza, mientras quien no lo tiene quede encerrado por el mismo delito?... Seamos serios. Nuestros razonamientos humanos pueden llevarnos a actuar mucho más cerca de la verdadera justicia. 
 (Del libro en descarga gratuíta: EL PEQUEÑO GIGANTE, La vida de Manuelito Maldonado Lovo)

Isaac Fernández de la Villa.

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